Cuando el aire acondicionado enfría menos que un abanico triste
Hay pocas traiciones domésticas tan dolorosas como encender el aire acondicionado en pleno calorazo y que aquello saque una brisa que parece venir cansada de fábrica. Tú ahí, sudando como si estuvieras montando muebles en agosto, mirando el mando con cara de sospecha, bajando la temperatura a 16 °C como si eso fuera a abrir un portal al Polo Norte… y nada.