Paso 1: Cierra la llave de paso (antes de hacer un desastre)
Lo primero que debes hacer es cortar el agua. Porque si desmontas el grifo sin hacerlo, en vez de repararlo parecerá que inauguraste una fuente en tu baño.
🪛 Paso 2: Desmonta el grifo con estilo de experto
Usa una llave inglesa (o busca en tu caja de herramientas ese cacharro que parece una llave, pero con esteroides).
Saca la maneta del grifo con cuidado, no hace falta que la arranques con furia.
Localiza la junta de goma (arandela), que seguramente esté más vieja que el pan de hace dos semanas.
💧 Paso 3: Cambia la junta y vuelve a montar
Compra una junta nueva (tranquilo, valen céntimos, no tendrás que vender un riñón).
Colócala en su sitio, vuelve a montar el grifo y aprieta bien.
Abre la llave de paso y disfruta del silencio... ¡adiós goteo infernal!
🏆 Bonus: ¿Sigue goteando?
Si después de todo esto sigue el problema, puede que la válvula del grifo esté dañada. En ese caso, mejor cambiar el grifo entero o llamar a un fontanero antes de que te desesperes.