Aquí te dejo unos consejos sencillos para que tu cisterna deje de hacer de las suyas:
¡Revisa la válvula de entrada! A veces, la culpable de la fuga es la válvula de entrada. Si está mal ajustada o tiene algo de suciedad, el agua seguirá fluyendo aunque la cisterna esté llena. Solo necesitas cerrar el agua, quitar la tapa y verificar que la válvula esté bien colocada. Si está suelta, apriétala, y si está sucia, límpiala con un trapo seco.
¡Revisa el flotador !El flotador es el pequeño dispositivo que, básicamente, le dice a la cisterna cuándo dejar de llenarse. Si está atascado o desajustado, la cisterna no parará de vaciarse. Ajustarlo a la altura correcta puede hacer maravillas.
¡La goma de la válvula de descarga también puede estar defectuosa! Si el agua sigue bajando lentamente después de cada descarga, puede que la goma que cierra la válvula de descarga esté dañada o desgastada. Cambiarla es muy sencillo, solo asegúrate de elegir una del tamaño adecuado.
La técnica de "un poco de paciencia": Si ya revisaste todo lo anterior y sigues sin encontrar el problema, no te desesperes. A veces, el sistema solo necesita un ajuste de cariño. Dale una pequeña limpieza, repón las piezas viejas y ¡listo! Tu cisterna volverá a ser tan tranquila como un lago en calma.
Y si después de todo esto el problema persiste, siempre puedes llamarme para un arreglo urgente (aunque seguro que con estos consejos, serás capaz de convertirte en un experto de la fontanería en casa).